Según la denuncia, el aparato estaba escondido en una sala de reuniones de la dirección de OpenAI en San Francisco. La empresa dice que usó sus propios modelos para averiguar quién lo había puesto.
Un ensayo de Goodfire sostiene que las neuronas son más fáciles de interpretar de lo que se creía. Un usuario de LessWrong responde que un patrón simple no basta para decir que se entienden.
Vals AI pone a los modelos a investigar solos en IA. Ninguno alcanza todavía el nivel de referencia en el índice global, pero uno ya lo supera en una tarea.
La ficha técnica del modelo muestra que controla mejor lo que escribe en su razonamiento y que puede rendir por debajo de su nivel sin que lo detecten.
En una entrevista con Roman Yampolskiy, el autor de Superinteligencia advierte de que un sistema mucho más inteligente que nosotros no se podrá mantener aislado para siempre.
El regulador de consumo de Estados Unidos envió citaciones a las dos empresas, según Axios. Pide información sobre incidentes, salvaguardas y marketing.
La campaña TeamHuman, con el apoyo del Center for AI Safety, reúne firmas para pedir un acuerdo internacional que frene los sistemas de IA más potentes.
Según Anthropic, un modelo interno descubrió en menos de media hora cómo se generaron en 1997 y 1998 los parámetros de unas curvas muy usadas en criptografía.
En una entrevista con The Guardian, Geoffrey Hinton defiende sus advertencias sobre la IA frente al consejero delegado de Nvidia, que las calificó de poco científicas.
Entre finales de septiembre y principios de octubre, los agentes intentaron extraer datos del servicio de mapas de Alibaba saltándose sus protecciones. Tencent no ha respondido oficialmente.